domingo, 14 de noviembre de 2010

El buen maestro según San Juan Bosco

El buen maestro según San Juan Bosco

Si Nuestro Señor nos enseñó a juzgar el árbol por sus frutos, entonces debemos reconocer en San Juan Bosco un modelo acabado de buen maestro y perfecto educador. Los frutos de la obra salesiana, tanto durante la vida del santo como después de su muerte están aquí para demostrar la fecundidad de sus principios. Estos se encuentran resumidos en dos pequeños artículos del santo que todo maestro o maestra debería conocer y meditar. Vamos a dar aquí algunos extractos.

El Sistema Preventivo en la Educación de la Juventud
Los sistemas se han usado en todos los tiempos para educar a la juventud : el Preventivo y el Represivo. El Represivo consiste en dar a conocer las leyes a los súbditos, y vigilar después para conocer a los transgresores y aplicarles, cuando sea necesario, el correspondiente castigo. Basándose en este sistema, la palabra y la mirada del Superior deben ser en todo momento más que severas, amenazadoras. 

El mismo Superior debe evitar toda familiaridad con los subordinados.

El Director, para aumentar su autoridad, debe dejarse ver raras veces de los que de él dependen, y, por lo general, sólo cuando se trate de imponer castigos o de amenazar.

Este sistema es fácil, poco trabajoso y sirve principalmente para el ejército, y, en general, para los adultos juiciosos, en condición de saber y recordar las leyes y prescripciones.

Diverso, y casi diré, opuesto, es el Sistema Preventivo. Consiste en dar a conocer las prescripciones y reglamentos de un Colegio, y vigilar después de manera que los alumnos tengan siempre sobre sí el ojo vigilante del Director o de los Asistentes, los cuales, como padres amorosos, hablen, sirvan de guías en toda circunstancia, den consejo y corrijan con amabilidad… que es como decir: consiste en poner a los niños en la imposibilidad de faltar.

"Este sistema descansa por entero en la razón, en la religión y en el amor… excluye, por consiguiente, todo castigo violento y procura alejar aún los suaves."
Continúa el santo después de exponer las razones que hacen este "Sistema Preventivo" muy preferible:

Aplicación del Sistema Preventivo
La práctica de este sistema está apoyada en las palabras de San Pablo: "Charitas patiens est...omnia suffert, omnia sperat, omnia sustinet" (I Cor 13,4). "La caridad es benigna y paciente… todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta".

Por consiguiente, solamente el cristiano puede practicar con éxito el Sistema Preventivo. Razón y Religión son los medios de que ha de valerse continuamente el educador, enseñándolos y practicándolos, si desea ser obedecido y alcanzar su fin.

El Director debe, como consecuencia, vivir consagrado a su educandos, no aceptar ocupaciones que le alejen de su cargo… aún más : encontrarse siempre que pueda con sus alumnos, a no ser que estén por otros debidamente asistidos.

Los Maestros, los Jefes de taller y los Asistentes han de ser de acrisolada moralidad. Procuren evitar, como la peste, toda clase de aficiones o amistades particulares con los alumnos, y recuerden que el desliz de uno solo puede comprometer a un Instituto educativo. Los alumnos no han de estar nunca solos. Por cuanto es posible, los asistentes han de preceder a los alumnos en hallarse en los sitios donde tengan que reunirse y estar con ellos hasta que vayan otros a sustituirlos en la asistencia … no los dejen nunca desocupados.

Debe darse a los alumnos amplia libertad de saltar, correr y gritar a su gusto. La gimnasia, la música, la declamación, el teatro, los paseos son medios eficacísimos para conseguir la disciplina y favorecer la moralidad y la salud. Procúrese, únicamente, que la materia de los entretenimientos, las personas que intervienen y las conversaciones que sostengan, no sean vituperables. "Haced lo que queráis -decía este gran amigo de la juventud, San Felipe Neri- a mí me basta con que no cometáis pecados".

"La confesión y comunión frecuentes y la Misa diaria, son las columnas que deben sostener el edificio educativo del cual se quieran tener alejados la amenaza y el palo. No se ha de obligar jamás a los alumnos a frecuentar los Santos Sacramentos … pero sí se debe animarles y darles comodidad para aprovecharse de ellos. Con ocasión de los Ejercicios Espirituales, triduos, novenas, pláticas y catequesis póngase de manifiesto la belleza, sublimidad y santidad de la Religión, que ofrece medios tan fáciles, como son los Santos Sacramentos, y tan útiles a la Sociedad Civil, y para la tranquilidad del corazón y salvación de las almas. Así quedarán los niños espontáneamente prendados de estas practicas de piedad y las frecuentarán de buena gana y con placer y fruto.

Debe vigilarse, con el mayor cuidado, porque no entren en una casa de educación compañeros, libros o personas que tengan malas palabras. Un buen portero es un tesoro para una casa de educación."...
Después de alguna palabras más sobre la utilidad del "Sistema Preventivo", continua el Santo:

Una Palabra sobre los Castigos

¿Qué regla hay que seguir para castigar?
Donde sea posible, no se castigue nunca: donde la necesidad lo exigiera, recuérdese lo siguiente:
Procure el educador que sus alumnos lo amen, si quiere ser de ellos temido. Así el no darles una muestra de benevolencia, es castigo que emula, anima y jamás envilece.

Para los niños es castigo lo que se hace observar por tal. Se ha observado que una mirada no cariñosa en algunos produce mayor efecto que un bofetón. El alabar a los niños cuando obran bien o el vituperarles cuando se descuidan, es gran premio o castigo.

Exceptuados rarísimos casos, no se corrija ni se castigue jamás en público, sino en privado, lejos de los compañeros, y usando la mayor prudencia y la mayor paciencia para hacer comprender, valiéndose de la razón y de la religión, la faltó al culpable.

El pegar de cualquier manera que sea, poner de rodillas con posición dolorosa, tirar de las orejas y otros castigos semejantes, se deben absolutamente evitar, porque están prohibidos por las leyes civiles, irritan mucho a los alumnos y rebajan al educador.

Dé a conocer bien el Director las reglas, y los premios y castigos, establecidos por las leyes disciplinarias, a fin de que el alumno no pueda disculparse con decir: -No sabía estuviera esto mandado o prohibido.

Si se practica en nuestras Casas el Sistema Preventivo, estoy seguro que se obtendrán maravillosos resultados, sin necesidad de acudir al palo ni a otros castigos violentos. Hace cerca de cuarenta años que trato con jóvenes y jamás les he impuesto castigos de ninguna clase, y con la ayuda de Dios, he conseguido no sólo que los alumnos cumplieran con su deber, sino que hicieran sencillamente lo que yo deseaba, y esto de aquellos mismos que no daban apenas esperanzas de feliz éxito."

San Juan Bosco termina con algunas recomendaciones que son tantas perlas preciosas de sabiduría para el educador. ¿No es cierto que todo esto vale más que toda la "pedagogía" del mundo?

sábado, 13 de noviembre de 2010

Siete pasos para discernir mejor


Uno de los grandes retos al que cada joven debe hacer frente es el de encontrar su lugar en la sociedad y en la Iglesia: Descubrir la propia vocación.

Los jóvenes sienten más que nunca el atractivo de la llamada "sociedad de consumo", que los hace dependientes y prisioneros de una interpretación individualista, materialista y hedonista de la existencia humana. De aquí el rechazo de todo aquello que sepa a sacrificio y renuncia al esfuerzo de buscar y vivir los valores espirituales y religiosos.

En este tema describiremos el proceso por medio del cual se puede llegar a discernir el llamado de Dios; enumerare siete pasos que ayudarán a descubrir el proyecto de Dios, para toda respuesta vocacional. Aunque me refiero directamente a las vocación consagrada, estos 7 pasos son aplicables a la elección de cualquier estado de vida, es decir al sacerdocio, a la vida religiosa o consagrada.


1. ORACION:

"¿Qué debo hacer, Señor?" (Hechos de Apóstoles  22,10).

La Vocación no es sólo lo que tú quieres ser y hacer, es ante todo lo que Dios quiere que tú seas y hagas; no es algo que tú inventas, es algo que encuentras; no es el proyecto que tú tienes sobre ti mismo, es el proyecto que Dios tiene sobre ti y que tú debes realizar.

Por eso, para descubrir tu vocación, lo primero que debes hacer es dialogar con Dios: orar. Sólo mediante la oración podrás encontrar lo que Dios quiere de ti. En la oración, el Espíritu Santo afina tu oído para que puedas escuchar: "Habla, que tu siervo escucha" (Isaías 3,10).

Sólo en el diálogo con Jesús podrás oír su voz que te llama: "ven y sígueme"(Lc 18,22); o bien, escucharás que te dice: "vuelve a tu casa y refiere lo que Dios ha hecho por ti" (Lc. 8,38).


2. PERCEPCION:

"Pero había en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos y aunque yo hacía esfuerzos por ahogarlo, no podía" (Jeremías. 20,9).

Para poder descubrir lo que Dios quiere de ti, tienes que aprender a escuchar, estar atento, experimentar. Para esto, necesitas saber hacer silencio en torno a ti y en tu interior. El ruido te impedirá percibir.

Está atento a todo, a tus deseos, a tus miedos, a tus inquietudes, a tus proyectos. Escucha a todos: a los que aprueban tu inquietud, a los que la critican. Dios se vale de diversos intermediarios para hacerte oír su voz. Escúchate a ti mismo: ¿A qué se inclina tu corazón ? ¿Qué es lo que anhelas? Aprende a mirar a los hombres que te rodean, ¿qué te está diciendo Dios a través de su pobreza, de su ignorancia, de su dolor, de su esperanza, de su necesidad de Dios... ? Escucha al Padre que, a través de la historia concreta de los hombres, te revela manera como quiere que colabores en la instauración del Reino.

Ve tu historia. ¿Por cuál camino te ha llevado Dios? ¿Cuáles son los acontecimientos más importantes de tu vida? ¿De qué manera Dios ha estado presente o ausente en tu vida? ¿Qué personas concretas han sido significativas para ti? ¿Por qué?

Contempla el futuro. ¿Qué experimentas al pensar en la posibilidad de consagrar tu vida a Dios? Tienes solo una vida, ¿a qué quieres dedicarla por completo?

Ten cuidado en discernir si tu inquietud y la atracción que sientes son signos de una verdadera vocación consagrada, o bien son manifestaciones de que Dios quiere que, como laico, intensifiques tu vida cristiana.

Solo si aprendes a escuchar, a mirar y a estar atento, podrás descubrir los signos de la llamada de Dios.

En este nivel podrás llegar a decir: "Tal vez Dios me esté llamando" ,"siento la inquietud de consagrar mi vida a Dios".


3. INFORMACION:

"Observad cómo es el país y sus habitantes, si son fuertes o débiles, escasos o numerosos; cómo es la tierra, buena o mala; cómo son las ciudades que habitan, de tiendas o amuralladas; cómo es la tierra, fértil o estéril, con vegetación o sin ella" (Números. 13, 18-20).

Los caminos para realizar la vocación consagrada son múltiples. No es suficiente querer entregar tu vida a Dios y desear dedicarte al servicio de tus hermanos. Es necesario saber dónde quiere Dios que tú lo sirvas. Tal vez quiere que lo sirvas como sacerdote diocesano, o como miembro de una congregación religiosa, etc.

Para descubrir el lugar en que Dios quiere que estés, es necesario que conozcas las diversas vocaciones. Debes saber cuál es la espiritualidad que viven los sacerdotes diocesanos o las diferentes congregaciones, y que veas por cuál de ellas te sientes atraído. También tienes que conocer cuál es su estilo as vida, es decir, la manera como viven en la práctica: No es lo mismo una congregación contemplativa, que una de vida apostólica. Asimismo, debes tener un conocimiento de su misión en la Iglesia, y por medio de cuales actividades apostólicas pretenden realizarla: misiones, enseñanza, hospitales, dirección espiritual, promoción vocacional, predicación de ejercicios, medios de comunicación, etc.

Debes saber también quienes son los principales destinatarios de su apostolado: jóvenes, sacerdotes, pobres, enfermos, niños, religiosos, etc.

Aunque ordinariamente cuando se siente la inquietud vocacional se siente también el atractivo por una vocación específica, bien vale la pena dedicar algunas horas a informarte más a fondo sobre esa vocación y otras. Y aunque al final te decidieras por la que en el principio te inclinabas, el tiempo empleado en informarte no habrá sido desperdiciado.

En este nivel podrás decir: "posiblemente Dios me está llamando a ingresar a esta congregación".


4. REFLEXION:

"¿Quién de ustedes, queriendo edificar una torre, no se sienta primero a calcularlos gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo:" Este comenzó a edificar y no pudo terminar " (Lc 14, 28-30).

La vocación es una empresa demasiado grande; ¡y es para toda la vida! Por eso, no te puedes lanzar a ella sin antes haber reflexionado seriamente, y con la debida calma, sobre ti y sobre la vocación que pretendes seguir.

Debes reflexionar sobre cuáles son tus capacidades y limitaciones; serás capaz de ser fiel a los compromisos que implica la vocación; en qué signos concretos te basas para pensar que Dios te llama; que es lo que más temes de la vocación; cuáles son las razones en favor y en contra que tienes para emprender ese camino; qué es lo que te atrae de ese estado de vida, y qué es lo que te gusta de él.

Dios te pide que te comprometas responsablemente en el discernimiento de su voluntad. El quiere que tú pongas en juego tu inteligencia y tu capacidad de reflexión y juicio para que puedas encontrar tu vocación. El te da la luz de su Espíritu Santo para que descubras qué es lo que quiere de ti.

No debes pretender, ilusoriamente, tener en mano un contrato firmado por Dios, en el que revela su plan sobre ti, y de esa manera poseer la evidencia de su llamado. No; nunca se te dará tal documento. Lo que encontrarás serán signos que te indiquen cuál podría ser la voluntad de Dios; signos que deberás descifrar para así tener la certeza (más no la "evidencia") de su llamado.

En este nivel llegarás a decir; "creo que Dios me llama "; "creo que, con la ayuda de Dios, podré responder".


5. DECISION:

"Te seguiré vayas donde vayas" (Lucas 9, 57).

Una vez que vayas descubriendo qué es lo que Dios quiere de ti, no te queda sino dar el paso, decir "sí", decidirte a seguir a Jesús.

Tomar tal decisión es difícil. Ante la opción sentirás todos tus miedos, incertidumbres y limitaciones: "¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho" (Jr 1,7). Y sin embargo, a pesar de todas tus limitaciones, o mejor, con todas ellas, has de responder al Señor, como Isaías: "Aquí estoy, envíame" (Is 6,8); debes decidirte como María: "Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho" (Lc 1,38).

Llegar a tomar una decisión con la cual comprometerás toda tu vida, no sólo es difícil; es una gracia. Debes pedirle al Espíritu Santo esa capacidad de respuesta.

No afrontar la decisión equivale a dejar correr tu vida, desperdiciarla. Para iniciar el camino de la vocación, no esperes tener la evidencia de que Dios te llama; te debe bastar tener la certeza moral en su llamado.

Es necesario querer seguir radicalmente a Jesucristo: "Sí, quiero seguirte ". Tal vez tengas dudas si llegarás al final, si podrás con las exigencias, etc.; pero de lo que no puedes dudar es de tu decisión; debes estar seguro de lo que tú quieres.

En este nivel podrás decir: "quiero consagrar mi vida a Dios en el servicio de mis hermanos".


6. ACCION:

"Jesús los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su Padre lo siguieron" (Mt 4, 21-22).

Una vez decidido, ¡lánzate! No te dejes vencer por el miedo; lánzate con miedo.

La decisión se debe concretizar en la acción. Debes poner todos los medios que estén a tu alcance para realizar lo que has decidido. No cedas a la tentación de diferir el ingreso: "Te seguiré, Señor. Pero déjame primero... " (Lc 9, 59-61).

Con la decisión has comprometido todos los momentos posteriores; ahora se trata de buscar cómo ser fiel. La única manera de realizar el proyecto de Dios es la fidelidad de cada día. Tienes que vivir todo momento en coherencia con lo que has decidido; cada paso debe ir dirigido hacia la meta.

Y, ¿cuando venga la dificultad? Perseverar. El camino emprendido es difícil. Hay que estar dispuesto a todo, pasar por lo que sea, a enfrentar cualquier dificultad. Jesús no te ofrece otra cosa; "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame" (Lc 9,23). ¡Claro que el sendero es arduo y pesado!; pero tienes en ti la fuerza del Espíritu Santo, y María te acompaña e impulsa a recorrer el camino que Jesús ha trazado. Además, no se trata de cargar hoy la cruz de toda la vida, sino sólo la de hoy; y así cada día.

En este nivel deberás de decir, como Pedro: "nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido" (Mt 10,28).


7. DIRECCION ESPIRITUAL:

"Levántate y vete a Damasco, allí se te dirá todo lo que está establecido que hagas" (Hechos de Apóstoles  22,10).

En realidad, la dirección espiritual no es un paso más en el proceso de discernimiento de tu vocación; es un recurso que debe estar presente en cada uno de los pasos anteriores. El director espiritual te motivará a orar y estar abierto a percibir los signos de la voluntad de Dios; te indicará donde obtener la información y te ayudará a reflexionar. Te dejará sólo ante Dios para que libremente decidas tu vida. Te ayudará a que te prepares convenientemente para ingresar en la institución formativa. Su oración y sacrificio por ti te alcanzarán del Espíritu Santo la luz para que descubras tu vocación y la fuerza para seguirla. La Palabra de Dios dice: Para obtener un consejo "recurrí" siempre a un hombre piadoso, de quien sabes bien que guarda los mandamientos, cuya alma es como tu alma, y que si caes, sufrirá contigo" (1S. 37,12).

Si bien es cierto que la vocación es una llamada que Dios te hace, y que nadie puede escucharla por ti ni responder a ella en tu lugar también es cierto que tienes necesidad de un director espiritual que te acompañe en tu camino de discernimiento vocacional y confirme la autenticidad de tu llamado.

Es fácil hacerse ilusiones y creer que es llamada de Dios lo que en realidad es solo un deseo subjetivo. Acudir al director espiritual es un acto de humildad; es aceptar que no tienes el monopolio de la voluntad de Dios sobre ti; es aceptar la mediación de un hombre de Dios, representante de la Iglesia, para descubrir el plan que Dios tiene para ti.

Jesucristo, después de habérsele aparecido a Pablo en el camino de Damasco, le dijo que fuera con Ananías, que este le indicaría cuál era la voluntad de Dios. Cristo mismo hubiera podido decirle directamente a Pablo qué quería de él, sin embargo, quiso valerse de la mediación de Ananías para hacerle descubrir su vocación (Hch 22, 10-15).

En el discernimiento de la voluntad de Dios sobre ti. No puedes prescindir de la mediación de la Iglesia.

Discernir lo que Dios quiere de ti, no es fácil, pero tampoco es algo imposible. Si con sinceridad y humildad te pones a buscar la voluntad de Dios, y realizas los pasos que aquí te sugiero creo que podrás encontrarlo.

Dios quiera revelarte su proyecto sobre ti. Es El, el más interesado en que tú descubras y realices tu vocación.

Ora, acude al director espiritual, que puede ser un sacerdote, un religioso o religiosa, un consagrado o consagrada, percibe; infórmate, reflexiona, decídete, actúa.

Pero sobre todo mucha devoción a la Santísima Virgen María, Madre y Maestra de toda vocación, Ella como Buena Madre nos auxilia para decir como Ella SI al Señor en el proyecto de salvación que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros.

Por: Javier Guillén Casillas

viernes, 12 de noviembre de 2010

VERBUM DOMINI: EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DE BENEDICTO XVI

El documento presentado el   30 de septiembre, memoria de San Jerónimo, es fruto de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada en Roma del 5 al 26 de octubre de 2008. Consta de una introducción, tres partes y una conclusión.

PRIMERA PARTE.

En la primera parte, titulada "Verbum Dei", el Papa hace hincapié "en el papel fundamental de Dios Padre, fuente y origen de la Palabra, así como la dimensión trinitaria de la revelación".

En el primer capítulo, "El Dios que habla", se resalta "la voluntad de Dios de abrir y mantener un diálogo con el ser humano, en el que Dios toma la iniciativa y se revela de diversas maneras". Asimismo "se destaca el aspecto cristológico de la Palabra, subrayando al mismo tiempo la dimensión pneumatológica". En esta parte se afronta la relación entre Escritura y Tradición, así como el tema de la inspiración y verdad de la Biblia.

"La respuesta del hombre al Dios que habla" es el título del segundo capítulo. "El hombre está llamado a entrar en la Alianza con su Dios que lo escucha y responde a sus preguntas. A Dios que habla, el hombre responde con la fe. La oración más indicada es la realizada mediante las palabras que el mismo Dios ha revelado y que se mantienen escritas en la Biblia".

El tercer capítulo está dedicado al tema "La hermenéutica de la Sagrada Escritura en la Iglesia". Se dice que "la Sagrada Escritura debería ser, como lo manifiesta la Constitución dogmática "Dei Verbum" sobre la divina revelación, "el alma de la teología sagrada". Se afirma que "la hermenéutica bíblica del Concilio Vaticano II debe ser redescubierta a fin de evitar un cierto dualismo de la hermenéutica secularizada, que podría dar lugar a una interpretación fundamentalista o espiritualista de la Sagrada Escritura. La recta hermenéutica exige la complementariedad del sentido literal y espiritual, una armonía entre fe y razón. Por lo que concierne a la relación entre cristianos y judíos con referencia a las Escrituras, "se subraya que es muy especial porque comparten buena parte de ellas".



SEGUNDA PARTE.

La segunda parte se titula "Verbum in Ecclesia". En el primer capítulo, "La Palabra de Dios y la Iglesia", "se subraya que gracias a la Palabra de Dios y a la acción sacramental, Jesucristo es contemporáneo a los hombres en la vida de la Iglesia".

"La Liturgia, lugar privilegiado de la Palabra de Dios" es el título del segundo capítulo, en el que se insiste "en el nexo vital entre la Sagrada Escritura y los sacramentos, en particular, la Eucaristía". Se recuerda la importancia del Leccionario y de la proclamación de la Palabra y del ministerio de lectorado, insistiendo sobre todo en la preparación de la homilía, un tema de gran importancia en la Exhortación Apostólica post-sinodal.

El tercer capítulo está dedicado a "La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia", donde se destaca "la importancia de la animación bíblica de la pastoral, la dimensión bíblica de la catequesis, la formación bíblica de los cristianos, la Sagrada Escritura en los grandes encuentros eclesiales, y la Palabra de Dios en relación con las vocaciones". También "se presta una especial atención a la Lectio divina y a la oración mariana".



TERCERA PARTE. La tercera parte, titulada "Verbum mundo", subraya "el deber de los cristianos de anunciar la Palabra de Dios en el mundo en el que viven y trabajan. En el primer capítulo, "La misión de la Iglesia: anunciar la Palabra de Dios al mundo", se señala que la Iglesia está orientada al primer anuncio, "ad gentes", a los que todavía no conocen al Verbo, Palabra de Dios, pero también a aquellos que han sido bautizados pero que necesitan una nueva evangelización para redescubrir la Palabra de Dios".

"Palabra de Dios y compromiso en el mundo", es el título del segundo capítulo. En él se recuerda que "los cristianos están llamados a servir al Verbo de Dios en los hermanos más pequeños y, por tanto, a comprometerse en la sociedad para la reconciliación, la justicia y la paz entre los pueblos".

El tercer capítulo está dedicado a "La Palabra de Dios y las culturas". Se pone de manifiesto "el deseo de que la Biblia sea mejor conocida en las escuelas y universidades y que los medios de comunicación social usen todas las posibilidades técnicas para su divulgación. El tema de la enculturación de la Sagrada Escritura está vinculado a las traducciones y a la difusión de la Biblia, que hay que incrementar".

"Palabra de Dios y diálogo interreligioso", es el tema del cuarto capítulo. "Después de haber puesto de relieve el valor y la actualidad del diálogo interreligioso, la "Verbum Domini" ofrece unas indicaciones útiles sobre el diálogo entre cristianos y musulmanes, así como con los pertenecientes a otras religiones no cristianas, en el marco de la libertad religiosa, que implica no sólo la libertad de profesar la propia fe en privado y en público, sino también la libertad de conciencia, es decir, de elegir la propia religión".




miércoles, 10 de noviembre de 2010

LA SANTIDAD CONSISTE EN ESTAR ALEGRES SEGUN EL CARISMA SALESIANO

Madre Mazzarello Santa Salesiana repetía constantemente que "La Alegría brota de un corazón que Ama profundamente al Señor". Ella había experimentado desde niña que la Alegría no es una experiencia más, es algo que brota del destino final del hombre que consiste en glorificar a Dios y disfrutar de El para siempre.

"Siento el deseo, la necesidad de hacerme santo; nunca me hubiera imaginado yo que pudiese llegar a serlo con tanta facilidad; pero ahora que he visto que se puede lograrlo estando alegre, quiero absolutamente hacerme santo". Esto decía Domingo Savio, podemos notar en sus palabras el asombro al descubrir que la santidad no es algo extraordinario, sino un camino de sencillez, humildad, alegría y fe. Nuestra fe en Dios Padre es siempre fuente inagotable de alegría porque Dios es Padre de la Alegría. Ojala y como Domingo Savio, queramos absolutamente hacernos santos.

"El fundamento último de la alegría es el amor. Dios ama: por eso es capaz de reír. Dios ríe en los que aman y en los que dan. Como en el fondo del valle, da el mirto su fragancia al espacio. A través de las manos de los que son como ellos, Dios habla y, desde el fondo de sus ojos, El sonríe sobre la tierra". Khalil Gilbran. La pregunta es: Sonríe Dios a nuestros hermanos, amigos y familiares desde el fondo de nuestros ojos? Dios ama, por eso es capaz de reír…. Y nosotros?

Uno de los caminos que José Luis Martín Descalzo indica para descubrir la felicidad es: Descubrir que Dios es alegre, que una religiosidad que atenaza o estrecha el alma no puede ser la verdadera, porque Dios o es el Dios de la vida o es un ídolo.

"Razones para la alegría". Si Dios es amor, es también humor. Si Dios fuera triste, ¡qué triste Dios! Por eso como contraparte, San Francisco de Sales decía: Un Santo triste es un triste Santo!, y animaba a los demás a esforzarse por alcanzar la santidad, diciendo: "La santidad se encuentra en el camino que nos abre cada uno de nuestros días, en que se ofrecen a nosotros, con atractivo desigual, los deberes de nuestra vida cotidiana.

No olvidemos a la Causa de Nuestra Alegría: María, que nos dice: "Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador".

domingo, 7 de noviembre de 2010

Breve biografía de San Juan Bosco

NIÑEZ

En la pág. 19 de sus Memorias, D. Bosco tiene una afirmación asombrosa: "A los 10 años, tenía ya una especie de oratorio festivo".
Y ¿cuáles son los elementos constitutivos, fundamentales, de aquel primer oratorio festivo? Los enumera enseguida:

..."Se trataba de conocer Las inclinaciones de mis compañeros" Es una característica que quedará en su oratorio para siempre: el muchacho, el joven, será el libro más leído, más meditado por Don Bosco. Conservamos aún en el Archivo Salesiano, cuadernos en los que D. Bosco hacia la lista de los nombres de los muchachos y junto a cada uno apuntaba reflexiones y consejos. "Conocer las inclinaciones para secundar las mejores de estas inclinaciones", será indicado por él como uno de los elementos fundamentales de su "sistema preventivo" (ver entrevista con Don Bosco, del 25 de abril 1884. T. Bosco: Don Bosco, una biografía nueva", LDC p. 416

Me querían bien y al mismo tiempo, me respetaban".Es su síntesis propia de la familiaridad y de la disciplina. La amistad hace que teman hacer lo que te disgusta, lo que indicas claridad y decisión: "Esto no está bien". *En su vida D. Bosco repetirá este pensamiento (reflexionando sobre tantas dificultadas que muchos de sus salesianos tenían para "tener disciplina de tres maneras diferentes: "Hazte amar, si quieres hacerte temer". "Hazte amar, antes de hacerte temer ". "Hazte amas más que hacerte temer".

" Cada uno me querían como amigo y juez en lo peleas. Trataban de tenerme como amigo, para que en el caso de peleas en el juego, los defendiese" Donde quiera que los muchachos juegan, suceden altercados. Y en el oratorio los casos son dos: 0 está presente el animador activo (salesiano o no) y los muchachos recurren a él para resolverlas. 0 este animador no existe (y no es un caso teórico) y entonces se crean pequeños líderes que cada vez se convierten en verdaderos dueños del oratorio: se recurre a ellos, se atienen a su juicio, se busca (por todos los medios) su amistad. Es una de las consecuencias más nefastas de la ausencia del animador activo.

Lector en los establos en invierno. (Memorias, p. 20). Comienza a asomar a la mente de
Juanito la importancia de tener siempre lista una "bella narración" para finalizar una lección de catecismo, o para llenar un tiempo vacío.

  Comienza a surgir la característica abiertamente cristiana de la diversión propuesta por Juan Bosco.
- Juegos al aire libre en el prado, en verano. (Memorias pp. 20 21). Le costaban mucha
preparación, cansancio, caídas ("Crece ROBUSTO").
El punto esencial del espectáculo es una celebración cristiana: "Invitaba a todos a recitar el Rosario y a cantar un canto religioso. Luego subía sobre una silla y les decía el sermón: o sea, repetía la homilía escuchada por la mañana durante la S. Misa, o narraba algún hecho interesante que había escuchado o leído en algún libro".

Aparece un elemento nuevo (que Reffo lamentará no existir en el oratorio de Don Cocchi): "De mis funciones excluía a los que habían blasfemado, hablado mal y a quienes no querían rezar con nosotros".

Don Bosco no será nunca inflexible , pero decidido sí, ingenuo no: no permitirá nunca en su patio y en sus juegos a quien obstinadamente rechaza los mínimos elementos cristianos. De otro modo, se sentiría convertido en un director de gimnasio o en un malabarista. (Estamos todavía en esta línea? Conozco muchachos que frecuentan diariamente el oratorio salesiano, y desde hace tres años cuando su admisión no van nunca a misa).



SUEÑO DE LOS 9 AÑOS

He aquí tu campo, he aquí donde debes trabajar". A Juan Bosco se le asignó un campo bien preciso donde hará, no solo cosas imposibles, sino milagrosas: el campo de los muchachos pobres, en peligro, dispersos, semejantes a animales salvajes. Fuera de ahí, Juan Bosco y sus hijos no tienen la garantía de ningún milagro, tampoco de ningún éxito positivo.
He aquí tu campo. He aquí donde debes trabajar"

"Hazte humilde, fuerte y robusto".
HUMILDE. Jesús debe crecer en los Jóvenes, no tú, educador, A Jesús debes querer; el educador, como Juan Bautista, debe, cada vez más, desaparecer de su vida a medida que deja el lugar a Jesús; es un desaparecer que, duele. Lo saben especialmente los que desean sobresalir. FUERTE no desanimarse ante los fracasos, los abandonos; es necesario recomenzar, renunciar al agradable coloquio con muchos "penitentes". para empolvarse con los chicos.

ROBUSTO. Toma en cuenta, por anticipado, que trabajar con estos muchachos es agotador: ved, sino, un campo de verano, colonias. Y ved también, a los animadores eternamente cansados, tirados en la banca desde la cual vigilan "desde lejos".
"A su tiempo todo lo comprenderás". Es tal vez la enseñanza más descuidada por los educadores. No desalentarse, no cortar el esfuerzo si el resultado, no llega "en poco tiempo". Con los jóvenes es necesario saber esperar "tiempos lejanos". El grano crece y madura en nueve meses, el joven tal vez en nueve años...



VIDA EN CHIERI

Es la primera vez que Juan Bosco entra en una ciudad (si bien pequeña). Y Don Valimberti, el primer sacerdote de quien se convierte en amigo, “me daba óptimos consejos sobre el modo de portarme y de mantenerme alejado de los peligros de la ciudad". Quisiera notar en voz baja que los muchísimos muchachos llegados a nuestras ciudades, también esperan estos " consejos de nosotros. Nuestro frecuentísirno. ¿Qué tal? no debería quedarse como una pregunta sin respuesta, sino como el inicio de “examen de la situación" en la familia, escuela, amigos, lugares frecuentados, películas vistas...

Sociedad de la alegría. En Juan Bosco, ya jovencito, nacen actitudes nuevas, ya evolucionadas. Por primera vez (y lo hará toda su vida! )
apenas se encuentra rodeado de muchos jóvenes, elige r los rnejores y funda un grupoY una sociedad que no se aparte de los otros, sino que se convierta en el ala buena, en el fermento de los otros. Quien boicotea los "grupos formativos" salesianos, quien no los forma en cuanto puede, quien los ha sustituido por GRUPOS meramente deportivos, está fuera de la perspectiva de Don Bosco.

De nuevo por vez primera (y lo. hará. por toda la vida) traza un mini-reglamento de la "sociedad” . Para Don Bosco ésta se convertirá en una especie de manía: pocas reglas, claras, sencillas, pero con que se sepa de inmediato quién pertenece, qué se debe hacer, qué no se debe hacer.
El reglamento de la Sociedad de la Alegría tiene sólo dos puntos: (1. Ninguna acción, ninguna palabra que no sea digna de un cristiano. 2. Exactitud en los deberes escolares y religiosos). Pero inmediatamente antes, don Bosco ha anunciado un tercer punto “implícito" en el reglamento de toda sociedad que fundará: "Quien blasfemaba, pronunciaba el nombre de Dios sin respeto, tenía malas conversaciones, debía retirarse de la Sociedad”. Aún más, quien no pretende esta mínima participación cristiana de los jóvenes de un oratorio, de una organizaci6n nuestra; quien se conforma con que el número sea grande y que venzan en los torneos, está muy lejano de la sensibilidad de Don Bosco.

Las actividades son las ya encontradas en Valdocco: "Organizar juegos, tener conversaciones, leer libros que contribuyeran a la alegría de todos" y paseos (Memorias p. 38).
Durante las vacaciones escolares.' He continuado ocupándome de los muchachos. Los atraían mis narraciones, los juegos amenos, los cantos. Muchos, aún entre los mayores, no conocían de la verdad de la fe. Entre juegos y narraciones, les enseñaba el catecismo y las oraciones cristianas. Era una especie de oratorio". Interesante esta definición de oratorio: Catecismo y oraciones entre juegos y narraciones.

Pero se da cuenta de que para dar vida cristiana, es necesario nutrirse de vida cristiana, y en la misma página de las Memorias (p. 66), anota: “en aquellas vacaciones escolares dejé de hacerla de saltimbanqui y me dediqué a la lectura de libros religiosos. Debo confesar con vergüenza que hasta aquel tiempo los había descuidado".




ENCUENTRO CON CALOSSO

Es un sacerdote anciano, pero Don Bosco nos lo presenta como el primer animador modelo: "era un sacerdote muy bueno, anciano. Caminaba todo encorvado, y sin embargo recorría todo aquel camino para escuchar con nosotros la misión" (Memorias, p. 24 25). "Me animó a frecuentar la confesión y la Comunión. Me enseñó a hacer todos los días una pequeña lectura espiritual. Todo mí tiempo Ubre, lo pasaba con él". (Memorias, pp. 25 26).

En contraste con el animador modelo Don Calosso, Don Bosco presenta cinco páginas, después (Memorias p. 3 l) un modelo negativo de animadores: Los sacerdotes de Castelnuevo: "Me sucedía con 'frecuencia encontrar por el camino al párroco y al vicario.

Los saludaba desde lejos, me acercaba con cortesía, pero ellos solamente respondían a mi saludo y continuaban su camino. Entristecido decía: ."Sí yo fuera sacerdote, no me portaría así. Trataría de acercarme a los muchachos, les daría buenos consejos, les diría buenas palabra” .

Notemos bien los valores que él destaca en el buen animador y 1os que quisiera encontrar en los animadores inhábiles: participación, aun sacrificada, en lo que hacen los jóvenes, poner el propio tiempo a disposición para ayudar y animar a la lectura espiritual; acercarse a los muchachos, decirles palabras agradables y buenos consejos. (Sería facilísimo documentar cómo Don Bosco hizo todo esto en muchas circunstancias, p. ej. en la estación de Caramognola cuando escuchó por primera vez la voz de Miguel Magone: se acercó a los muchachos, trató de participar en sus juegos con el riesgo de perder el tren, dijo buenas palabras, dió consejos, y terminó. . . por enganchar una "vocación" para su colegio de Turín, donde –si hubiese vivido Miguel Magone habría tenido todas las posibilidades de llegar a ser un buen salesiano).

Quisiera subrayar una característica fundamental que aquí ya exige Don Bosco del educador animador: la presencia física y activa, no sólo para impedir el mal (asistencia negativa) sino para un encuentro grato, disponible, que anime la vida del muchacho con la palabra, que suscite la alegría y el sentido de Dio< (asistencia positiva). Estoy dispuesto a afirmar que un educador que considera "perdido" un medio día pasado con los muchachos, que huye a refugiarse en leo libros dejándolos solos, que encuentra sólo en los libros y no también en la conversación con los muchachos argumento de reflexión seria, no tiene el estilo de Don Bosco.



SACERDOTE

Terminados los que he llamado “ 17 años de animador ”, Don Bosco comienza los 47 años de sacerdote. Continuará siendo animador, pero aparecen nuevos elementos que sólo el sacerdote puede desarrollar entre los jóvenes. En otras palabras: el estilo educativo permanece igual, los valores siguen siendo los mismos, pero en adelante comienza el apostolado intensísimo de la confesión dirección espiritual. Y de inmediato comprenderá que para santificar a los muchachos debe hacerse santo él y para convertir a los muchachos debe rezar y sacrificarse por ellos. De ahora en adelante en el sacerdote educador Juan Bosco, encontraremos estos dos núcleos paralelos de valores:

Estar, hablar con alegría, narrar historietas, jugar, dar catecismo, hacerlos rezar;
Reflexionar sobre libros religiosos (me&taci6n), orar, sacrificarse, santificarse para hacer eficaz su apostolado entre los muchachos.



INICIO DEL ORATORIO

En las cárceles. El encuentro con los jóvenes encarcelados es una fuerte lección para Don Bosco. (Ha asistido también a condena en la horca de una veintena). Les enseña catecismo. Y comprende que "es necesario hacerlos convenirse en cristianos si se quieren reintegrar a la vida civil. Escribía: "A medida que les hablaba de la dignidad del hombre, en cuanto hacía resonar en sus mentes el principio moral y religioso, experimentaban en el corazón un placer del que no sabían dar razón, pero que los hacía .resolverse a hacerse más buenos" (MB 11, 107). Comprendió que a muchos jóvenes debe hacérseles descubrir el tesoro que llevan dentro: "ser hijos de Dios".

Al primer muchacho, Bartolomé Garelli, como ya lo he recordado ampliamente) le propone de manera muy sencilla, casi rudimentaria: la recuperación de la familia (que ya no la tiene) al encontrarse juntos como amigos; la recuperaci6n de la cultura (que no tendrá nunca la sociedad de aquel tiempo) a través de un poco de escuela; la recuperación de la dignidad de hijo de Dios (que está perdiendo) a través de un catecismo (Memorias, p. 105).

A los párrocos que se lamentan porque Don Bosco no manda a los muchachos del Oratorio a sus respectivas parroquias, responde: No pocos son disipados, indisciplinados tan catecismo y oración si son atraídos por recreos y paseos" (Memorias, p. 126).

No parece que Don Bosco " instrumentalizara " recreos y paseos que luego los “ hiciera pagar; esos recreos y paseos, con catecismo y oraciones. En otras ocasiones (ver los paseos al Monferrato) demuestra que comprende cuan valiosos son en sí mismos los paseos y recreos. Pero los subordina siempre al fin superior y se inquieta si alguien lo acusa de "chantajear" así a los muchachos. El quiere a los jóvenes y les hace el bien; la mamá que endulza una medicina para hacerla tomar a su hijo y curarlo, no le parece, de hecho, una chantajista".
Después de un paseo a Superrga, donde, con su muchachos, lanzó al cielo una novedad absoluta para aquel tiempo: una mongolfiera (paseo en globo), comenta:

"Aquellos paseos encendían en los jóvenes un entusiasmo enorme. El Oratorio, aquella mezcla de oraciones, juegos y paseos, era ya su vida. Cada muchacho era de tal manera mi amigo, que no sólo obedecía a la menor señal, sino que estaba ansioso de hacer algo por mi (Memorias, p. 15).

Creo que esta definición, al vuelo, de "oratorio a lo Don Bosco", es notable. Ya no cambiará. El oratorio salesiano es ya definitivamente esto: una mezcla de oraciones, juegos, paseos, amistad con el animador, ansias de colaborar con él que lo orientará a una meta casi única: tomar parte en su apostolado, convertirse en apóstol como él. Estamos en 1846. Dentro de 10 años, en 1856, Domingo Savio fundará la "Compañía de la Inmaculada": la realización plena y total del espíritu del oratorio salesiano.
Valdocco, el oratorio definitivo.

Una pequeña iglesia para reunir a los muchachos. Cuando Don Bosco, desahuciado de todos, llega a encontrar en el lombardo Francisco Pinardi la última persona que confía en él, y que está dispuesto a alquilarle el terreno. Don Bosco, para hacer el oratorio le pide: "una pequeña iglesia para reunir a los muchachos". El cobertizo que Pinardi le ofrece le sirve, sólo tendrá que ser adaptado, hacerle escalones, cambiarle el pavimento", así servirá para reunir a los jóvenes en torno de un altar. Sólo después de haber resuelto esta cuestión fundamental, Don Bosco pide alquilar también el prado que lo rodea, para que los muchachos jueguen. (Memorias, p. 139).
Y los muchachos, después de una larga jornada de trabajo, vienen a dar una mano a Don Bosco para preparar el oratorio: no a nivelar el prado, no a trazar líneas, sino a construir su Iglesia.

sábado, 6 de noviembre de 2010

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Vida consagrada es riqueza de la Iglesia que nunca podrá faltar ni morir, dice el Papa Benedicto XVI

VATICANO, 05 Nov. 10 / 09:26 am (ACI)

Al recibir este mediodía a los obispos de la Región Sur 2 del Episcopado de Brasil en visita ad limina, el Papa Benedicto XVI resaltó que la vida consagrada es un bien y una riqueza de la Iglesia Católica que nunca podrá faltar ni morir. Por lo tanto la pastoral vocacional es una tarea de todos: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.

En su discurso, el Santo Padre dijo que los consagrados "nos recuerdan a una planta llena de ramas que hunde sus raíces en el Evangelio y da frutos copiosos en cada época de la Iglesia. Dado que la caridad es el primer fruto del Espíritu y el mayor de todos los carismas, una comunidad religiosa enriquece a la Iglesia, de la que es parte viva, en primer lugar con su amor: ama a su Iglesia particular, la enriquece con sus carismas y la abre a una dimensión más universal".

Refiriéndose al problema de la "disminución de miembros en muchos Institutos y de su envejecimiento, evidente en algunas partes del mundo, algunos se preguntan si la vida consagrada sigue siendo todavía una propuesta capaz de atraer a los hombres y mujeres jóvenes".

La vida consagrada como tal, continuó el Papa, "tiene su origen en el mismo Señor, que escogió para sí esta manera de vivir casta, pobre y obediente. Por eso, la vida consagrada nunca podrá faltar ni morir en la Iglesia: fue querida por el mismo Jesús como parte inamovible de su Iglesia. De ahí la llamada al compromiso general en la pastoral vocacional: si la vida consagrada es un bien para toda la Iglesia, algo que concierne a todos, también la pastoral que busca promover las vocaciones a la vida consagrada debe ser un compromiso sentido por todos: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos".

Benedicto XVI subrayó luego que "como afirma el decreto conciliar ‘Perfectae caritatis’, ‘la renovación y adaptación de los Institutos depende principalmente de la formación de sus miembros. Esta es una afirmación fundamental para cualquier forma de vida consagrada. La capacidad formativa de un Instituto, tanto en su etapa inicial como en las fases sucesivas, es fundamental para todo el proceso de renovación’".

Finalmente el Papa pidió a los obispos transmitir su "viva gratitud" a las personas consagradas y que les dijeran que reza por ellas y que se acuerda en particular "de los ancianos y enfermos, y de quienes atraviesan momentos de crisis y de soledad, o sufren y se sienten confundidos y también de los jóvenes y las jóvenes que hoy llaman a la puerta de sus casas y piden entregarse a Jesucristo viviendo radicalmente el Evangelio".